Doña Isabel Brenes tiene 81 años, ella
nació el primero de diciembre de 1932, la segunda de 16 hermanos aunque cuatro
murieron antes de llegar a grandes, pasó
sus primeros años de vida en la finca la Anita en Orosi. En sus años de escuela
recuerda que solamente habían dos grupos con no más de 8 estudiantes y sus
respectivos profesores “Don miguel “y
“doña Julita”, llegó sus estudios hasta sexto grado de escuela.
Su padre era el mandador del beneficio de
la finca la Anita, finca que era cafetalera y contaba con una lechería, pero a “doña
chave” nunca le gusto hacer esa clase de trabajos. Luego se mudaron a un nuevo
hogar cerca del balneario los patios.
Doña Isabel nos recuerda un pasaje oscuro
de la historia, en 1948, la guerra entre calderonistas y figueristas fue
horrible, recuerda cuando raptaban a personas en plena luz del día, para
encarcelarlos, y esto era pan de todos los días, todos tenían que pasar
ocultándose para no ser atrapados, todos en el pueblo lo pasaban muy mal,
recuerda que todos los peones de la finca se ocultaban dentro de la casa o en
una piscina, donde ponían sus colchones y se veían obligados a dormir ahí, para no ser
capturados ,eran épocas horribles, donde los alimentos escaseaban y se vivía
con constante temor.
Para
1949 todo parecía mejorar. A los 17 años, Isabel se casó con Don José, y
se mudaron a la hacienda la Troya, de don Fernando Madrigal, fue en ese lugar
donde vivió por más de 20 años.
Posteriormente su esposo consiguió un mejor
trabajo como administrador de una de las fincas de “los iraníes” que poseían
muchas fincas como tapanti, a costa de esto, doña Isabel y su marido tuvieron
que dejar su hogar en la Troya y se pasaron a vivir en Orosi centro, ya tiene un
poco menos de 40 años de vivir en ese lugar.
Tiene 8 hijos, dos mujeres y 6 varones,
todos ellos ya son adultos de más de 50 años, tres de sus varones no querían
estudiar o no terminaron sus estudios y se dedicaron a trabajar en el campo, el
resto de los hijos son egresados del colegio San Luis Gonzaga.
Recuerda que tuvo una niñez muy bella, con
unos padres bastante afectivos, recuerda que su madre les llamaba la atención a
todos los del vecindario.
Piensa que el pueblo de orosi es un lugar
muy seguro, y se vive muy bien y tranquilo, aunque hay de todo, como
drogadictos e indigentes como en todo lugar, pero fuera de eso es un lugar
precioso, con lugares turísticos
admirables como la reserva forestal tapanti y los balnearios. Recuerda
que cuando visitaba tapanti siempre iba a almorzar cerca del rio Macho.
Entre sus anécdotas recuerda que de sus 12
hermanos, ella era quien siempre iba a
comprar el comestible. A diferencia de su hermana mayor, a ella no le gustaba
realizar trabajos de campo, así que ella prefería trabajar en la casa de los
Esquivel (la familia del dueño de la finca). A pesar de eso recuerda que en el
pasado, a todos los vecinos les gustaba coger café, a diferencia de la
actualidad donde nadie quiere dedicarse a eso.
También contrasta en la forma de ser de los
padres, pues ella nos cuenta que los padres, a pesar de amorosos, eran más
estrictos, pues afirma que los de hoy en día, son más permisivos. También nos
relata la forma de pensamiento machista en la sociedad, pues los padres de
antes les heredaban sus tierras solamente a los varones, las mujeres no
heredaban dicho terreno pues consideraban que ellas no lo iban a utilizar mucho
tiempo, ya que se casaban a muy temprana edad. Ella recuerda que su marido no
estaba muy feliz de haber tenido dos mujeres, a diferencia de cuando nacieron
los seis varones. Además recuerda que a los hombres no se les enseñaba a hacer
oficio, pues ese no era su “rol”.
Doña chavela se califica a ella misma como
una mujer muy tranquila y contenta, a pesar de padecer de depresiones, ella no
se molesta en calentarse la cabeza con los problemas cotidianos, se considera
una madre amorosa y permisiva, pues su esposo era muy exigente con sus hijos y
ella consideraba injusto ser igual con ellos.
Vive actualmente con su sobrina y en las
noches su nuera es quien le hace compañía, pues hace dos años, su marido
falleció.
Ella es parte de un grupo del adulto mayor,
donde más de 30 adultos se reúnen semanalmente para hacer distintas actividades
como manualidades o fiestas, a ella le gusta pasar tiempo con ellos pues, como
ella dice “ ahí se vacila mucho”. Y ella no cambia el pasar su tiempo ahí por
nada del mundo.
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